CODIFICADA, QUE NO ES LO MISMO QUE COSIFICADA...
Lograr, lo que se dice lograr, no sería sincero. En mi caso debo decir: logramos. Sí, porque requerí ayuda y, como siempre, la pedí. Y lo mejor: como siempre, la obtuve.
Aquí quiero dejarles mi código, que me llena de orgullo como si fuera una obra de arte. Me vuelve la imagen de Miguel Ángel pintando la Sixtina y, humildemente, me fascina descubrirme semejante. No en su arte, sino simplemente en su condición de humano, capaz de hazañas como su pintura o este laberinto recorrido por mí, que es una hazaña pequeñita.
Tuve que bajar primero la aplicación para códigos QR, con lo cual comprobé también que ni sabía utilizar mi celular.
Hacer el código, elegir colores, formas y logo fue la parte más agradable y en eso no necesité ayuda.
Donde me envuelve la bruma es cuando debo conectar , pasar, subir o como lo llamen, una producción a otro sitio. Ahí siento la noche más oscura, y no soy Bin Laden.
Entonces recurro a las hadas, una cercana llamada Cecilia y empiezo a ver la luz al final del túnel. (cualquier asociación con nuestro entorno político será rechazada).
Ahora viene la otra parte: presentar esta obra en sociedad, la que comparto con ustedes, queridos compañeros y espero no defraudarlos.
Ojalá lo logre. De lo contrario, volveré a intentarlo hasta el cansancio. Si me asocian a Sísifo no me importa, estarán en lo cierto.
Acá va la diferencia: nada de cosificarse, como petrificada, inmóvil. Codificada sí, como alguien que posee un código y, detrás de él, un cúmulo de nuevos conocimientos. Esto es movimiento, es vida .

Muy linda tu reflexión y presentación social de tu QR
ResponderEliminarQuerida Nora. Me encanta ver tus progresos. ¡Felicitaciones! Ahora pensá en toda la utilidad que tienen los códigos QR
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