Hola a todos!
Me quedó algo pendiente que, por la dificultad para manejarme con estas nuevas tecnologías, dejé en un borrador. Recién, repasando todo lo trabajado, encontré este escrito que vuelve a plantear el interrogante sobre estas nuevas modalidades virtuales.
Lo dejo a consideración. O, lo que es lo mismo, comparto con ustedes algunas dudas.
Las TICs en la Vida Cotidiana
Cuando comienzo con mis clases de Procesos Psicológicos y de
Psicología social, lo primero que intento es que todo el grupo de los que
estamos en el aula nos ubiquemos respecto a nuestra vida cotidiana. Justamente
para poder entender cómo ésta afecta la conformación de nuestro psiquismo,
personalidad y la forma en que nos relacionamos.
En los últimos tiempos, ese ejercicio nos ha llevado muchas
veces a preguntarnos, con los alumnos, sobre el impacto de estas herramientas
en la esfera de nuestros trabajos, familias y aun de nuestro tiempo libre.
Sin embargo, este mismo ejercicio hecho en “soledad”,
pensando sólo en mi propia trayectoria a lo largo de los años, tuvo en efecto
increíble en mí.
Resulta que pude ir prestando más atención a mis emociones y
hasta a los propios hábitos en la medida en que intenté una cronología de la
relación entre mi historia personal y las TICs.
Como dije en otro pequeño comentario, la televisión, primer
avance importante de la tecnología en mi V.C. se produjo a los 12 años, y con
horario reducido, que era lo posible en el pueblo pequeño de Córdoba en que
vivía. Mi arribo a la universidad llegó de la mano de las fotocopias, con Xerox
a la cabeza y con las máquinas de escribir eléctricas. Estas me facilitaron mi
primer trabajo: la confección de apuntes a partir de lo grabado en clases a los
profesores.
Otro ejemplo: la posesión de una línea telefónica para la
casa que aun habitamos, nos llevó unos cuantos años, simplemente “porque no había
línea”.
Pertenezco, pues, a una generación que recibió todos estos
avances con cierto miedo y mucha angustia. El miedo, emoción básica de los
seres humanos, surge de lo desconocido. Y, en este caso, lo desconocido tuvo un
aspecto aun más amenazador: la velocidad de los cambios.
Frente a ello, muchos intentaron negar la realidad, es
decir, hacer como que no existe y tratar de vivir sin ella. Como mecanismo de
defensa, llega un momento en que deja de ser funcional y nos estrella,
metafóricamente hablando, con eso desconocido que ahora se ha magnificado.
Otros intentamos ir acercándonos respetuosamente, forma
encubierta de decir que estábamos llenos de miedo pero aun nos quedaba un resto
de fortaleza como para dar batalla. Entre esos me ubico. Pasé de tener una
computadora enorme y clara a otra más pequeña y oscura, porque la moda produjo
esos cambios externos. Internamente, los sistemas operativos fueron también
mejorando a pasos agigantados. Luego vinieron las notebooks, los celulares,
etc. Y finalmente, las redes y toda la enorme posibilidad de conectar aparatos
entre sí y unir personas.
De un pequeño pueblo cordobés, he pasado a una ciudad
hermosa como Mendoza, y mis posibilidades de surcar el espacio me convierten
casi en una astronauta de la cotidianidad. Viajo a través de las redes y con
cualquier aparato, hasta China y me conecto con Any, mi amiga. Estoy en la casa
de mis parientes cordobeses, o mejorando mis ficciones (cuentos) con profesores
porteños o mendocinos.
Pero acá, a mi lado, no hay nadie. Mi esposo lee el diario
en otra máquina, mientras toma un mate. Yo escribo. No estamos hablando, no nos
comentamos cosas. Me pregunto, al igual que con mis alumnos: ¿será esta una
nueva forma de vincularnos, que nos haga menos necesario el contacto físico, la
voz, la mirada? Y, en ese caso, ¿será saludable todo esto?
No hay respuestas taxativas. Escuchamos hablar de beneficios
de las TICs y también sabemos que hay detractores. Lo que no podemos evitar es
su avance y las trasformaciones que produce, como bien escuchamos en el video
de Genis Roca.
A los que estamos en esta profesión y además, ejerciendo la
docencia, nos queda un gran desafío: ir observando y estudiando los cambios que
se van operando en las personas que conforman nuestra V.C. Los alumnos, por
ejemplo. Y nosotros mismos, nuestras familias. Los seres humanos estamos en
procesos de cambio de modo permanente, paradójicamente lo único estable es que
cambiamos. La influencia del medio es ya innecesariamente demostrable. Pero
éstos son cambios muy profundos y será nuestro aporte ir acompañándolos
mientras develamos sus beneficios o sus dificultades para producir un
enriquecimiento de nuestro psiquismo y de nuestros vínculos, que son en el
fondo, nuestra primera fuente de aprendizajes. No olvidarlos. Agregar, eso sí, un
nuevo vínculo: con las TICs.