martes, 26 de marzo de 2019

ALGO PENDIENTE

Hola a todos!
Me quedó algo pendiente que, por la dificultad para manejarme con estas nuevas tecnologías, dejé en un borrador. Recién, repasando todo lo trabajado, encontré este escrito que vuelve a plantear el interrogante sobre estas nuevas modalidades virtuales.
Lo dejo a consideración. O, lo que es lo mismo, comparto con ustedes algunas dudas.


Las TICs en la Vida Cotidiana
Cuando comienzo con mis clases de Procesos Psicológicos y de Psicología social, lo primero que intento es que todo el grupo de los que estamos en el aula nos ubiquemos respecto a nuestra vida cotidiana. Justamente para poder entender cómo ésta afecta la conformación de nuestro psiquismo, personalidad y la forma en que nos relacionamos.
En los últimos tiempos, ese ejercicio nos ha llevado muchas veces a preguntarnos, con los alumnos, sobre el impacto de estas herramientas en la esfera de nuestros trabajos, familias y aun de nuestro tiempo libre.
Sin embargo, este mismo ejercicio hecho en “soledad”, pensando sólo en mi propia trayectoria a lo largo de los años, tuvo en efecto increíble en mí.
Resulta que pude ir prestando más atención a mis emociones y hasta a los propios hábitos en la medida en que intenté una cronología de la relación entre mi historia personal y las TICs.
Como dije en otro pequeño comentario, la televisión, primer avance importante de la tecnología en mi V.C. se produjo a los 12 años, y con horario reducido, que era lo posible en el pueblo pequeño de Córdoba en que vivía. Mi arribo a la universidad llegó de la mano de las fotocopias, con Xerox a la cabeza y con las máquinas de escribir eléctricas. Estas me facilitaron mi primer trabajo: la confección de apuntes a partir de lo grabado en clases a los profesores.
Otro ejemplo: la posesión de una línea telefónica para la casa que aun habitamos, nos llevó unos cuantos años, simplemente “porque no había línea”.
Pertenezco, pues, a una generación que recibió todos estos avances con cierto miedo y mucha angustia. El miedo, emoción básica de los seres humanos, surge de lo desconocido. Y, en este caso, lo desconocido tuvo un aspecto aun más amenazador: la velocidad de los cambios.
Frente a ello, muchos intentaron negar la realidad, es decir, hacer como que no existe y tratar de vivir sin ella. Como mecanismo de defensa, llega un momento en que deja de ser funcional y nos estrella, metafóricamente hablando, con eso desconocido que ahora se ha magnificado.
Otros intentamos ir acercándonos respetuosamente, forma encubierta de decir que estábamos llenos de miedo pero aun nos quedaba un resto de fortaleza como para dar batalla. Entre esos me ubico. Pasé de tener una computadora enorme y clara a otra más pequeña y oscura, porque la moda produjo esos cambios externos. Internamente, los sistemas operativos fueron también mejorando a pasos agigantados. Luego vinieron las notebooks, los celulares, etc. Y finalmente, las redes y toda la enorme posibilidad de conectar aparatos entre sí y unir personas.
De un pequeño pueblo cordobés, he pasado a una ciudad hermosa como Mendoza, y mis posibilidades de surcar el espacio me convierten casi en una astronauta de la cotidianidad. Viajo a través de las redes y con cualquier aparato, hasta China y me conecto con Any, mi amiga. Estoy en la casa de mis parientes cordobeses, o mejorando mis ficciones (cuentos) con profesores porteños o mendocinos.
Pero acá, a mi lado, no hay nadie. Mi esposo lee el diario en otra máquina, mientras toma un mate. Yo escribo. No estamos hablando, no nos comentamos cosas. Me pregunto, al igual que con mis alumnos: ¿será esta una nueva forma de vincularnos, que nos haga menos necesario el contacto físico, la voz, la mirada? Y, en ese caso, ¿será saludable todo esto?
No hay respuestas taxativas. Escuchamos hablar de beneficios de las TICs y también sabemos que hay detractores. Lo que no podemos evitar es su avance y las trasformaciones que produce, como bien escuchamos en el video de Genis Roca.
A los que estamos en esta profesión y además, ejerciendo la docencia, nos queda un gran desafío: ir observando y estudiando los cambios que se van operando en las personas que conforman nuestra V.C. Los alumnos, por ejemplo. Y nosotros mismos, nuestras familias. Los seres humanos estamos en procesos de cambio de modo permanente, paradójicamente lo único estable es que cambiamos. La influencia del medio es ya innecesariamente demostrable. Pero éstos son cambios muy profundos y será nuestro aporte ir acompañándolos mientras develamos sus beneficios o sus dificultades para producir un enriquecimiento de nuestro psiquismo y de nuestros vínculos, que son en el fondo, nuestra primera fuente de aprendizajes. No olvidarlos. Agregar, eso sí, un nuevo vínculo: con las TICs.






No hay comentarios:

Publicar un comentario